People who’ve been reading me and people who knows me, will know that I am not someone who stretches a lot when writing. But this post I wanted to make it a little more personal. So take a sit please, because here we go.

I moved from my native country, Chile, at a very young age, and, truth said, I never imagined I would live in a Nordic country. All the myths you’ve heard about the Nordic countries and their status as first world are totally true. From the very first moment we step on Helsinki, I never cease to amaze the cultural level, the tranquility and above all: the honesty of its inhabitants.

The month we arrived it was raining, a little unique spring for me … but as beautiful as any other, full of colored flowers perfectly planted and cared for the enjoyment of all its inhabitants, who treasure them and care with the respect they deserve.

To be honest, I wasn’t not hundred percent in my life at the moment. Probably even if I would have moved to Neptune, I wouldn’t have liked it. But after having spent endless snowy winters in Helsinki, I can say that this wonderful city not only taught me to be stronger and withstand temperatures of minus twenty degrees. I also filled myself with wonderful experiences that will surely stay in my heart. It helped me heal all my wounds, it made me strong. Cause my friends: Helsinki is much more than a cold dark place. Its wonderful people is what illuminates and makes the city.

In almost three years living there I met such beautiful people as my dear Jenny, Sepi or Laura, who opened their hearts to me every time I needed them and they’re anchored in my soul (thanks friends!). I spent wonderful afternoons in cafés that looked like Pinterest or immaculate parks filled with green phosphorite trees. I stood at literally endless sunsets full of breathtaking colors, taste the delicious soups they sold in their markets, appreciate the value of a good sauna followed by a refreshing bath in the Baltic, eat the best red fruits I’ve ever tasted in my life fresh from a tree in open nature, enjoy the value of silence, contemplate the infinite white mantle and feel almost like Elsa from Frozen …

Not to extend myself too much, just to tell you my heart is full of gratitude and infinite experiences like each of the unforgettable sunsets that I lived in Helsinki.

Travel is life, make us grow in all senses… and what can I say? Go and discover that amazing city, I’m pretty sure you won’t regret about it!!

KIITOS HELSINKI, TULET AINA OLEMAAN MINUN SYDÄMESSÄNI!
THANK YOU HELSINKI, YOU WILL ALWAYS BE IN MY HEART!

 

Quienes me leen y quienes me conocen, saben que no soy de aquellas personas que se extienden mucho para escribir, sin embargo este post quería hacerlo un poco más personal. Así que bueno, toma sienta que para haya vamos.
Desde muy pequeña me mude de mi país natal, Chile, y la verdad es que nunca pensé que llegaría a vivir en un país nórdico. Todo los mitos que se dicen de los países nórdicos y su status de primer mundo son tal y cual. Desde el momento en que pisamos Helsinki, nunca dejo de sorprenderme el nivel cultural, la tranquilidad y sobre todo: la honestidad de sus habitantes.

Recuerdo que en el mes en que llegamos no paraba de llover, una primavera para mi un tanto singular… pero tan bella como ninguna otra, llena de flores de colores perfectamente plantadas y cuidadas para el disfrute de todos sus habitantes, quienes la cuidan y la atesoran con el respeto que merece.

Siendo honesta, en aquel momento yo no estaba al cien por cien en mi vida. Creo que podría haberme mudado a Neptuno, y aún así no me hubiese gustado. Sin embargo después de haber pasado inviernos infinitos y nevados en Helsinki, puedo decir que aquella maravillosa cuidad no solo me enseño a ser fuerte y soportar temperaturas de menos veinte grados. Si no que también me lleno de experiencias maravillosas que han quedado para siempre guardadas en mi corazón. Me ayudo a sanar todas mis heridas, me hizo fuerte. Por que amigos míos, Helsinki es mucho más que frío y oscuridad ya que su maravillosa gente, es quien ilumina y hace la cuidad.

En casi tres años viviendo ahí me llevo a personas bellas como mi querida Jenny, Sepi o Laura, que me abrieron sus corazones cada vez que yo lo necesite y quedaron ancladas en mi alma (gracias amigas). Pase tardes maravillosas en cafeterías que parecían sacadas de Pinterest o parques impecables llenos de arboles verde fosforito, mirar embobada atardeceres literalmente interminables llenos de colores impresionantes, degustar las deliciosas sopas que vendían en sus mercados, apreciar el valor de una buena sauna seguido de un refrescante baño en el Báltico, comer los mejores frutos rojos que jamás haya probado en mi vida recién sacados de un árbol en plena naturaleza abierta, disfrutar del valor del silencio, contemplar el manto blanco infinito y sentirme casi como Elsa de Frozen…

En fin, no quiero extenderme más. Solo decirles que mi corazón esta lleno de gratitud y experiencias infinitas como cada uno de los inolvidables atardeceres que viví en Helsinki.

Viajar es vida, nos hace crecer en todos los sentidos… y qué les puedo decir? Vayan y descubran aquella maravillosa cuidad, estoy segura de que no se arrepentirán!

KIITOS HELSINKI, TULET AINA OLEMAAN MINUN SYDÄMESSÄNI!
GRACIAS HELSINKI, SIEMPRE ESTARÁS EN MI CORAZÓN!

 

Pics: Terhi Suanto

Post in collaboration with HM, the opinions are by me.